diumenge, 30 de desembre de 2012

50 anys d' Escola Pia al Senegal

Amb motiu del 50 aniversari de l'Escola Pia al Senegal, ens vàrem reunir unes 170 persones  a l'Escola Pia de Sant Antoni per celebrar-ho el dia 27 de desembre a la tarda.
L'acte va constar de tres parts.
En una primera, feta a l'església del col·legi,  en Tura Pedemonte ens va explicar, a grans trets, la història escolàpia senegalesa i acta seguit unes quantes persones que tenen relació amb ells ens van donar el seu testimoni. Acte seguit vàrem gaudir, al gimnàs de l'escola, de diversos valls africans a càrrec d'un grup de dansaires senegalesos residents al Maresme. Finalment vàrem compartir un refrigeri per cloure la festa.

Per Nadal, sopa de Galets.

Un any més els preparatius del dinar de Nadal varen començar amb 24 hores d'antelació. El dia 23 a la tarda en Jordi, amb l'ajuda d'uns quants voluntaris, preparaven la sopa i la carn d'olla per a la trobada que tindríem l'endemà un grup de 14 escolapis, de les comunitats de Sabadell, Santa Margarida de Montbui i els del Putxet.
Com és tradicional, en aquesta trobada nadalenca, renovem els nostres vots i després compartim la taula. Us en deixem unes fotos de record.

                                               Preparatius al Putxet                                                            L'Aniol de cambrer a Sabadell
Dinar del dia de Nadal a la comunitat de Sabadell

28 desembre: Sants Innocents

SEMPRE HI HA UN ESCOLAPI QUE EL DIA DELS INNOCENTS FA UNA BROMA. AQUEST ANY LA INNOCENTADA TENIA RELACIÓ AMB PINETA. LA VA ENVIAR COM A NOTÍCIA DE L'HERALDO DE HUESCA, I DEIA AIXÍ:
Descubren restos del cuaternario en el Parque Nacional de Ordesa y Monte perdido.
Las excavaciones realizadas por la Universidad de Zaragoza en el valle de Pineta (municipio de Bielsa), dan sus primeros resultados al descubrir restos de Ampisaurios en buen estado, que ponen en duda la teoría más difundida entre los expertos, según la cual los Saurios en general, y la sub-especie Ampisauria en particular, habitaban exclusivamente en territorios cálidos no superiores a los 500 metros sobre el nivel del mar. 
Gracias al programa desarrollado por la Universidad de Zaragoza en colaboración con el CNIA (Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas del Ministerio de Cultura) junto a la Dirección de la oficina MPOY (Monte Perdido, Ordesa y Yésero) –pues se trata de una excavación que se realiza en un territorio que ostenta la declaración de Parque Nacional- han sido descubiertos en un terreno conocido como campo de Chiá, restos pertenecientes a la mandíbula inferior de un Ampisaurio. También se ha hallado parte de la columna de otro saurio posiblemente un Piaristosaurio, pendiente de poder continuar la excavación pues la misma requiere del permiso del terreno contiguo al lugar excavado, propiedad de la Institución Colonia Jorge Turul.
Los responsables de la excavación, el Dr . Calzada, experto en Paleontología y el responsable geológico, A. Baltá, no descartan la posibilidad de poder encontrar otras especies que supuestamente habitaron esta zona, en el período Piniternario, posterior al la tercera glaciación.

PER ENTENDRE LA NOTÍCIA CAL SABER QUE...
AMPI- sauri: AMPI són les sigles de "Ad Maior Pietatis Incrementum", que es posa en cloure els documents oficials.
MPOY, No és el "Monte Perdido", sinó les sigles de l'escut de l'Escola Pia, que va dissenyar el mateix Calassanç, i volen dir: Maria Mare de Déu.
El Dr. Calzada especialista en paleontologia sí existeix: és l'escolapi  Sebastià Calzada, doctor en paleontologia, però no ha dirigit aquesta excavació.
I el geòleg A. Baltà, també existeix: és l'Antoni Baltà, geòleg i escolapi, però que tampoc no té relació amb la suposada excavació.
Finalment l'autor de la innocentada es va delatar, quan creava un període anomenat "PINIternario".
La de l'any passat va ser una notícia de la suposada venta de l'escola dels jesuïtes de Sarrià a l'Escola Pia de Catalunya.
Que no ens falti el sentir de l'humor!!!


dimarts, 4 de desembre de 2012

"Seguiremos". És clar que sí.

Una molt bona iniciativa d'en Macaco i dels germans de Sant Joan de Déu. Han gravat un vídeo clip amb els nens i nenes d'oncologia de l'Hospital de Sant Joan de Déu. Un vídeo que transmet vida, color i alegria. No deixis de veure'l.
Ah, per cert, la mare d'en Macaco és catequista a l'Escola Pia de Sarrià, i les seves nebodes en són alumnes.
Vídeo:  https://www.youtube.com/watch?v=8WATgU5PduE

Signatures contra la llei Wert


Si voleu signar aquesta petició contra la llei Wert, feu clic aquí:

dimecres, 14 de novembre de 2012

Carta a la Conferència Episcopal Espanyola

En Pere Codina, sacerdot claretià de casa nostra, ha adreçat una carta a la Conferencia Episcopal Española, a ran de les declaracions que aquesta va realitzar sobre el procés que estem vivint a Catalunya.
És una mica llarga, però penso que val la pena fer-li un cop d'ull, ja que reflexa el parer de molts religiosos i religioses del nostre país en aquest moments davant d'aquelles declaracions. Paga la pena.


COMISIÓN PERMANENTE
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
A la at/. de Mons. José A. Martínez Camino, secretario
MADRID


Muy apreciados en el Señor:
Hace unas semanas, en su declaración sobre la crisis social y económica en que se encuentra sumida España, hablaron también sobre el deber moral de preservar la unidad española. No debe de ningún secreto para la CEE que su declaración contrarió a amplios sectores de la Iglesia catalana y en general de la sociedad catalana.

Yo mismo tuve la intención de escribirles inmediatamente para mostrarles mi indignación y mi protesta. Sin embargo, releyendo su nota, advertí, en el último párrafo del Anexo, una recomendación que me propuse seguir: «Con verdadero encarecimiento nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia, invitándoles a elevar oraciones a Dios en favor de la convivencia pacífica y la mayor solidaridad entre los pueblos de España, por caminos de un diálogo honesto y generoso, salvaguardando los bienes comunes y reconociendo los derechos propios de los diferentes pueblos integrados en la unidad histórica y cultural que llamamos España» (Anexo, n. 76). Y me propuse no desentenderme de ese «diálogo honesto y generoso» que piden, aportando para ello mi propia reflexión y punto de vista.

Con esta decidida actitud, y esperando dejarme guiar por el Espíritu de Jesús, quisiera, sin más, poner sobre la mesa –y razonar mínimamente– el punto de vista de muchos hermanos en la fe que legítimamente mantienen una percepción de la realidad que no encaja con la que los redactores de la nota suponen general –o ampliamente mayoritaria– en toda la Iglesia española. Quisiera simplemente exponer otra manera distinta de ver las cosas. No pretendo demostrar nada y menos entablar una discusión. No pretendo otra cosa que objetivar (poner sobre la mesa) la propia subjetividad (mi manera de ver las cosas). Aunque creo que donde digo «mi manera», podría igualmente decir «nuestra manera», por la sensación que tengo de que es una visión mayoritariamente compartida (aunque no exclusiva) en el seno de nuestras comunidades cristianas en Cataluña.

Quisiera que esta comunicación fraterna se contuviera dentro de los már­genes de la prudencia en cuanto a la extensión. Por lo mismo me limitaré a reflejar ante Uds. las resonancias o connotaciones que suelen tener entre nosotros, en Cataluña, tres conceptos que aparecen en su documento y que, como espero dejar claro, no son entendidas por todos en el mismo sentido en que Uds. las presentan. Estos conceptos son: 1) Nación, 2) Unidad y 3) Solidaridad, para acabar con una confesión personal.

1. La «Nación»


Hablan Uds. en su documento de la «larga historia de unidad cultural y política de esa antigua nación que es España». No lo dudo. Esa antigua nación que es España, tiene, ciertamente una larga historia de unidad cultural y política. La complicación llega cuando, al hablar la CEE de «nación», deja entender que es «la» única nación, mientras que para nosotros se refiere a «una» nación, junto a la cual hay por lo menos otra, la nuestra, a la que se le niega el pan y la sal. El problema no es «España» en cuanto tal, sino «esa» España, «ese modelo» de España –de matriz castellana– que se nos quiere imponer. Entendemos que al usar ese lenguaje la CEE se desentiende de una posible interpretación «plural» de la Constitución y ha optado por una concepción unitaria de España. Esta opción supone a nuestro entender una concepción exclusiva y excluyente de España: somos muchos los que quedamos fuera de «esa» España.

Los catalanes creemos que somos una nación. Pero desde Madrid se nos dice que de eso, nada. No deja de ser curioso que sean otros –y no nosotros mismos– quienes pretendan definir y de hecho imponernos nuestra propia identidad… Algo falla cuando alguien se empeña en enseñarnos historia para abrirnos los ojos y decirnos «lo que somos»…

Yo me pregunto y les pregunto: ¿Cuándo ha dejado Cataluña de ser nación? Las Cortes de Cataluña, existen ya el año 1214, y constituyen el Parlamento legislativo o normativo más antiguo de la Europa continental; más antiguo que el Parlamento de Inglaterra, que data del 1265. El pueblo de Cataluña siempre se ha considerado a sí mismo «nación». Y en el concierto histórico de naciones era considerada como tal, hasta que la derrota sufrida por Cataluña en la Guerra de Sucesión (1714) motivó que la parte vencedora, y en adelante dominadora, le negara el reconocimiento oficial de nación de que hasta entonces había gozado.

Ningún catalán que aspire a un conocimiento crítico y documentado de su propia historia, desconoce hoy –por muy secreta que fuera– la «Instrucción secreta» que el fiscal del Consejo de Castilla, don José Rodrigo Villalpando, cursó a los Corregidores del Principado de Cataluña el 29 de enero de 1716. En ella les decía:

[...] «La importancia de hacer uniforme la lengua se ha reconocido siempre por grande, y es señal de la dominación o superioridad de los Príncipes o naciones, ya sea porque la dependencia o adulación quieren complacer o lisonjear, afectando otra naturaleza con la semejanza del idioma, o ya sea porque la sujeción obliga con la fuerza [...] Pero como a cada Nación parece que señaló la Naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer al arte y se necesita de algún tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los Catalanes es tenaz, altivo y amante de las cosas de su País, y por eso parece conveniente dar sobre esto instrucciones y providencias muy templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado» [...].

A nadie se le escapa el peculiar espíritu que respiran las disposiciones de la «Instrucción secreta». Llámesele como se quiera, pero de hecho se trata de un nacionalismo expansionista y asimilador, como aplicación concreta del consejo que daba el Conde-Duque de Olivares en su Gran Memorial cuando le recomendaba: «Trabaje y piense con consejo mudado y secreto, por reducir estos reinos de que se compone España, al estilo y leyes de Castilla sin ninguna diferencia».

Por otra parte la política lingüística de Don José Rodrigo de Villalpando sería ratificada y teorizada pocos años más tarde por Benito Jerónimo Feijoo, cuando afirmaba: «La introducción del lenguaje forastero es nota indeleble de haber sido vencida la Nación, a quien se despojó de su antiguo idioma. Primero se quita a un Reino la libertad, que el idioma.» (Teatro crítico universal, Tomo I, Disc. XV, V)

Es posible que se me achaque ir a buscar la historia muy lejos. Y yo respondo que «de aquellos polvos, esos lodos». Aunque, para mejor expresar la situación y el proceso, tal vez, nos resulte más adecuado el refrán equivalente en lengua catalana: «Cada gota fa el seu fang». Es decir, cada ley, cada decreto limitador surge su efecto. Efecto que se va sedimentando. A lo largo de los tres últimos siglos, todos los poderes públicos españoles han sido unánimes en aquella decisión inicial: «sostenella y no enmendalla».

¿Nacionalismo o nacionalismos?


Si no hay acuerdo a la hora de definir el sujeto de la «nación», menos la habrá a la hora de definir una realidad tan compleja como el  «nacionalismo».

Pero tenemos, a mi entender, un punto de acuerdo en el desacuerdo. Distinguimos entre «estado» y «nación». Damos a «nación» una carga cultural, social: «Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común» (Diccionario RAE, s.v. ‘nación’, acepción 4), mientras que reservamos para la palabra «estado» todo el aparato político, organizativo, gobernativo.

Es nacionalismo todo intento por conseguir que «estado» y «nación» logren ser reali­dades coextensivas, es decir, que a donde llegue una llegue la otra. Por lo mismo, y según sea la situación vigente que se tome como punto de partida, se comprende que los nacionalismos puedan tener dos objetivos de signo contrario: o que «un estado» consiga ser «una nación», o que «una nación» consiga ser «un estado».

De lo dicho es fácil deducir que en España se dan dos nacionalismos antagónicos…: el nacionalismo de un Estado («España»), que quiere reducir la totalidad de la ciudadanía a la uniformidad de una sola nación (con matriz castellana), y el nacionalismo de una Nación (Cataluña) que pretende conseguir un Estado para proteger su nación de incesantes y seculares amenazas asimiladoras.

Insisto una vez más en mi propósito de exponer «objetivamente» nuestra visión, lógicamente «subjetiva», de las cosas, del mismo modo que  no puede dejar de ser «subjetiva» la que Ustedes «objetivan» en el documento. No olvidemos aquella definición irónica, pero real, de «ideología»: «Es aquella visión intere­sadamente deformada de la realidad que los otros acostumbran a tener»…

Se dan, pues, dos nacionalismos antagónicos…, pero enfrentados en lucha desigual. A la vista de los resultados, y ante la historia, aparece claro que el único nacionalismo que cuenta, y que merece llamarse tal, es el nacionalismo de Estado, ya que es el único que tiene en sus manos todas las «armas» útiles para conseguir su objetivo: leyes, tribunales, medios de comunicación, burocracia, ejércitos. Por si esto fuera poco, el poder uniformador del Estado puede lograr fácilmente –y sólo él lo puede lograr «sin que se note el cuidado»– el certificado de «normal»: al amparo de esa forzada «normalidad», se considera «normal» todo acto nacionalmente asimilador ejercido por el Estado. Es, por lo mismo, un nacionalismo «no dicho», un nacionalismo opaco, ya que no precisa, ni tampoco le conviene, presentarse como «nacionalista»: sencillamente, ellos –el Gobierno, el Estado– representan el poder «nacional», y no un contubernio nacionalista cualquiera. Ese «nacionalismo no confesado» se quiere presentar como «no-nacionalismo», pero le sucede lo que al mal aliento: lo notan los demás…

Los nacionalismos van siempre a pares. Y cada par se compone de nacionalismos de signo contrario. Está, en primer lugar, el nacionalismo de Estado que es, por definición, agresivo, laminador, asimilador, poderoso y, como decía antes, opaco. Si no existiera ese nacionalismo de Estado, no tendría razón de ser la respuesta al mismo que suele ser el nacionalismo de Nación (no Estado): ese nacionalismo no puede ser más que defensivo, reivindicativo… y, a la postre, impotente. Comparado con el nacionalismo de Estado, que es el único eficiente, cualquier nacionalismo de Nación que se reivindique, nunca podrá superar la condición de aprendiz. Desprovisto como está de las «armas» poderosas y discretas que sólo el nacionalismo agresivo de Estado puede manejar, el nacionalismo defensivo de Nación será siempre incapaz de «conseguir el efecto sin que se note el cuidado»…

2. La «unidad»


Podemos leer en su documento: «Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España». Es ésta una frase de una gran belleza retórica, pero que en la concreta realidad cotidiana se nos muestra como un oxímoron. Unidad y diversidad son, de hecho, dos realidades irreconciliables en la España constitucional de hoy: de hecho, la única relación real y constitucional que entre ambas se puede dar hoy, es sólo una relación de proporción inversa…

Evidentemente, el problema no radica en «la unidad», ya que «la» unidad solo existe en los manuales teóricos. Lo que realmente existe es «una» (forma de) unidad concreta (entre muchas posibles). Personalmente estoy de acuerdo con su afirmación de que «la unidad» (abstracta) es un bien moral. Pero el modelo concreto de unidad que sufrimos, yo lo percibo como un mal, porque a mí me perjudica: se me invita «al bien moral» de una unidad, pero se me exige previamente que renuncie a una identidad cultural. ¿Cómo puedo estar de acuerdo con una unidad de la que positivamente me siento excluido? Nos duele constatar que esta «unidad / uniformidad» se consigue a base de laminar una minoría cultural, la nuestra, a la que se le niega el estatuto de tal. Se consigue a base de excluir a los que no se ajustan a la matriz oficial, a los diferentes. Tiempos hubo, y no muy lejanos, en que alguien se atrevió a hablar de una «España plural». Hoy en día, esta afirmación suena a herética. Es más. Desde hace unas semanas, el PP nos está recordando machaconamente que «Cataluña es plural». España, no.

«La rica diversidad de los pueblos de España»…


Es ésta una de las frases que más solemos escuchar… y es también una de las que más nos indigna. Por retórica, por huera y, las más de las veces, por hipócrita. Porque abundan las lisonjas baratas allí donde no hay voluntad de promover reales actuaciones pro-activas, o cuando lo que se pretende es disimular actuaciones represivas. ¡Que de todo ha habido!

Porque, si dejamos de lado las grandilocuentes declaraciones que defienden la gran riqueza (teórica) de la diversidad, y nos ceñimos a los hechos concretos: leyes, presupuestos, políticas… ¿alguien puede presentar una lista, por breve que sea, que demuestre que los políticos españoles de cualquier signo hayan favorecido las peculiaridades de los pueblos que no están configurados históricamente según la matriz castellana? Cataluña aporta el 19,6 % del presupuesto del Instituto Cervantes, pero tiene que pagar de su bolsillo cualquier atención o promoción de su propia lengua. No olvidemos que la lengua es una muestra de esa « rica diversidad de los pueblos de España» de que ustedes hablan en su documento. Rica, sí. Y costosa, también.

Por lo que respecta a la relación unidad / diversidad, me siento en la fraterna obligación de señalar el sentimiento generalizado que tenemos en Cataluña de que tradicionalmente ha habido y hay poca o nula colaboración por parte de la Iglesia Española (castellana) en el cuidado –y ya no digamos promoción– de esa diversidad que tan bellamente elogian. O si prefieren en lenguaje inverso: en Cataluña se tiene la sensación de que la Iglesia Española ha mantenido tradicionalmente una colaboración excesivamente celosa con el poder central en su empeño por reducir la diversidad cultural dentro del reino. Tres siglos de experiencia ininterrumpida abren los ojos al más obcecado: la mayoría de los obispos (no catalanes) impuestos a las diócesis catalanas se han mostrado más celosos por construir  el reino de su señor rey, que por ponerse al servicio del Reino de Dios. He dicho la «mayoría», y no he dicho «todos», porque sería injusto no reconocer que excepcionalmente ha habido obispos identificados con el pueblo a que habían sido destinados y no sólo con el pueblo de que procedían. Dicho esto, incluyo una pequeña muestra de lo que fue tónica general:

Por el Decreto de Nueva Planta (1715) Felipe V suprime el «privilegio de extranjería», que él mismo había aprobado quince años atrás y por el que se establecía que «los estranjeros no puedan obtener beneficios ni oficios eclesiásticos en Cataluña».[1] En 1715 suprimió esa limitación. Los episcopologios y abaciologios dan fe del celo y de la presteza con que a partir de aquel momento se aprovecharon las nuevas oportunidades legislativas…

«Amonestamos a todos los Predicadores (atendido el mandato de Nuestro Rey que Dios guarde) procuren que se extienda la lengua castellana, predicando en ella, a lo menos, los sermones Panegíricos.» (Decreto del obispo de Vic, fray Bartolomé de Sarmentero, 10 de diciembre de 1769.)

A principios del siglo pasado, dos exgobernadores civiles en provincias catalanas, José Martos O’Neale y Julio Amado (ése, además, periodista) escribieron un libro sobre su experiencia política en Cataluña: Peligro nacional. Estudios e impresiones sobre el catalanismo, Madrid 1901, y en él aconsejaban «confiar los intereses de la Iglesia en Cataluña y la dirección de las conciencias cristianas, como así mismo la propagación y conservación de la fe católica, a obispos y sacerdotes de otras provincias españolas» (p. 183-184). Como es fácil entender, no se trataba de consejos para que se empezara a actuar de aquel modo… sino para que no se dejara de hacer ¡lo que se estaba practicando desde hacía más de dos siglos![2]

Personalmente, me gustaría poder encontrar razones para agradecer a la Iglesia española, a sus obispos, una actitud ante la diversidad, ante las diferencias, que pudiera ser reconocida de algún modo como distinta a la política asimiladora de los políticos, una actitud que fuese de verdad cristiana, en una palabra. Y he de confesar que no las hallo. Y lo lamento. Porque creo que la fe cristiana –experimentada y vivida como fuente de libertad y de comunión– ha de ser una fe «normativa», es decir, ha de llegar a configurar toda nuestra vida y todo nuestro ser. Ello significa que si, por un lado creemos que hemos sido creados «a imagen y semejanza de Dios» y por otro creemos que este Dios nos ha sido revelado como Trinidad, nuestra vida cristiana tiene que configurarse a la imagen del Dios trinidad, que realiza la unidad no eliminando las diferencias sino integrándolas en la unidad. Aconsejo prestar atención al libro del teólogo francés Christian Duquoc, Dios diferente. Ensayo sobre la simbólica trinitaria. (Sígueme. Salamanca 1978, 119 pp.), y más en concreto al capítulo 6 («Dejar a Dios en libertad») y a la Conclusión. Ahí leemos, por ejemplo:

«Entendemos aquellas palabras de san Pablo: “Ya no hay ni griegos ni judíos...” como si Cristo hubiera acabado con los griegos y con los judíos. Pero lo que hace Cristo es confirmarlos en sus diferencias. Lo que ha abolido ha sido la “lucha a muerte” por la unidad» (p. 119).

3. La solidaridad


A propósito de la solidaridad, repetiría lo mismo que he dicho antes a propósito de la unidad. «La» solidaridad como síntesis de todas las virtudes no existe más que en la teoría. Lo que existen son las solidaridades concretas, con unas condiciones básicas para que se puedan considerar mínimamente solidaridades y unos condicionantes concretos que impiden que cualquier solidaridad concreta pueda ser considerada una solidaridad «ideal».

Hay algunas condiciones básicas para que una situación social de compartición se pueda considerar solidaridad. Es necesario, per ejemplo, que la solidaridad sea voluntaria, que sea razonable y que sea transparente. Y nada de esto encontramos en el reparto económico entre las autonomías de España.

En la propuesta de Pacto Fiscal que aprobó el Parlament catalán, y que Rajoy rechazó, se tenía positivamente en cuenta una cuota explícita de solidaridad: proponía, eso sí, que esa solidaridad se moviera dentro de unos límites democráticamente pactados, razonables y transparentes. Sólo así podría se podría hablar de solidaridad, lo cual no sucede con el modelo actual: todo se concreta en unas aportaciones económicas no pactadas, no razonables y no transparentes. Y ya se sabe que donde no hay trasparencia, cada cual puede decir lo que le venga en gana sin que nadie le pueda contradecir.

Para empezar no hay transparencia. Cataluña es una de las que más aportan, y, sin embargo, a los catalanes se nos cuelga el estigma de insolidarios. Y uno empieza ya a estar harto.  Es cierto que en 2008 se publicaron las llamadas «balanzas fiscales» como un primer intento de transparencia, pero fue fácil encontrar excusas para no darle continuidad. ¿Es mucho pedir que haya transparencia?

Se me dirá que es una apreciación subjetiva, pero los catalanes que hemos leído y entendido mínimamente las balanzas fiscales, las publicadas oficialmente o no, vemos que –compara­tivamente con lo que es práctica común en otros países– la cuota de solidaridad que se impone a Cataluña es desproporcionada y se traduce en índices crecientes de pobreza en Cataluña. En Alemania la cuota máxima de solidaridad entre estados (länder) es del 4%, mientras que para Cataluña es del 8,7 % y para Baleares del 14,2 % (datos oficiales de 2008)…

¿Es mucho pedir que la cuota de solidaridad sea razonable? ¿Es razonable que una cuota claramente generosa en un inicio, se perpetúe de forma indefinida y fomente sociedades subsidiadas? ¿Es razonable que la cuota de solidaridad redunde en detrimento de quien la aporta, hasta el punto de reducir su nivel de vida, o hasta el punto de tener que ver como comunidades subsidiadas se permiten «lujos» que las comunidades subsidiantes no se pueden permitir? ¿Es razonable que no se pueda hablar de todo ello, poniendo los números sobre la mesa?

4. Mi propia experiencia personal


En la última década ha ido aumentando progresivamente el número de ciudadanos de Cataluña que se afirman soberanistas y expresan abiertamente su deseo –y su esperanza– de dejar de vivir sometidos a España. Creo que mi propia experiencia se funde como una más en ese creciente colectivo estadístico. De ahí que considere importante brindarles una muestra que se podría repetir hasta la saciedad sin cambios significativos. Hay un sentimiento general de agradecimiento hacia los políticos «de Madrid», cuyo engreimiento nos ha abierto finalmente los ojos incluso a los políticamente cecucientes: «Se puede engañar a una persona una infinidad de veces. Se puede engañar a una infinidad de personas una vez. No se puede engañar a una infinidad de personas una infinidad de veces».

Si al filo del cambio de siglo, alguien me hubiese predicho que yo iba a acabar afirmándome soberanista, no le hubiera hecho ningún caso y me hubiera echado a reír.

Nací en 1940, acabada la Guerra civil. Años más tarde supe que el mismo día en que yo nací, se publicaba un decreto (uno más) prohibiendo a los maestros la enseñanza de mi lengua en la escuela, con la amenaza de multas más que respetables para quienes usasen el catalán y advirtiendo que «pruebas prima facie serán suficientes».

La primera información acerca de la represión contra mi lengua y mi cultura, me llegó cuando yo tendría unos veinte años. Concretamente fue en un período en que, una vez acabados los estudios de filosofía y poco antes de ir a cursar mis estudios teológicos en Salamanca, viví un par de años fuera del seminario. La primera lectura que me abrió los ojos fue un dosier presentado ante la ONU en el que se acusaba de genocidio cultural el régimen del general Franco: las pruebas documentales eran abrumadoras. Yo desconocía todo lo que allí se documentaba. Aquella lectura, y otras que siguieron, hicieron de mí un convencido «catalanista»: me limitaba a cultivar con mayor esmero aquello que, según iba viendo, otros despreciaban y conculcaban.

Y, a pesar de ello, yo seguí creyendo en la posibilidad de una España en la que pudiéramos caber todos y en la que todos nos respetaríamos a todos. Jamás he entendido cómo la simple presentación o exposición de lo que considero mi propia identidad pueda ser interpretada como una agresión por mi interlocutor. Por mi parte, cuidaba de alimentar mi espíritu y mi mente con la lectura de autores que me permitieran mantener y avivar aquellas actitudes. Concretamente, por aquellos años, devoraba los libros y los escritos del malogrado historiador Jaume Vicens i Vives, hasta el punto que su muerte prematura (1960) la sentí durante un tiempo como una orfandad intelectual… Con él, yo también creía, ilusionado, que en España cabíamos todos, sin que nadie tuviera que renunciar a nada. El hecho de haber vivido unos años en Centroeuropa por razón de mis estudios, reafirmó en mí esa manera de ver las cosas. Y con este espíritu celebré el final del franquismo y voté la Constitución ya que creía encontrar en ella un camino abierto –y por fin legal– para todo aquello que esperaba: una España plural y abierta, segura de sí misma, que ya no interpretara las diferencias como amenazas, sino que las valorara como una riqueza común, etc.

Así lo he venido pensado prácticamente durante toda mi vida: las diversas contrariedades y contradicciones políticas con que hemos ido tropezando a lo largo de esos años (23-F, LOFCA, LOAPA…), no pasaban de ser peripecias ocasionales que, por más que iban lastrando la marcha, no conseguían tirar por tierra mi visión primera.

Hasta que llegó la segunda legislatura de Aznar, aquella en que obtuvo una mayoría absoluta. Allí empezó mi crisis política, porque allí empecé a ver claro: iba viendo, cada día con más nitidez, que aquella España que yo había imaginado y esperaba –«una España no excluyente y no asimiladora, desprendida por fin de la matriz castellana del pasado, una España democrática, abierta y plural en la que todos pudiéramos tener cabida»– aquella España, la veía cada vez más alejada de la realidad. Día a día iba creciendo en mí el convencimiento de sentirme estafado: a medida que pasaban los días, iba descubriendo que mi ilusión de ilusionado se estaba mostrando como lo que realmente era: una ilusión de iluso.

Y, sin embargo, hoy en día me parece incomprensible que aquella crisis no pasara en mí de ser una crisis: las dudas que me acuciaban iban siendo cada día más numerosas y más agudas. Pero no las veía aún como una ruptura. Hasta que finalmente la ruptura llegó… cuando alguien me hizo caer la venda de los ojos. Y ese «alguien» fue, ni más ni menos que el Tribunal Constitucional. Desde entonces le estoy sumamente agradecido, por haberme hablado claro de una vez. Yo, personalmente, interpreté así su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña: «Perded toda esperanza lo que esperabais otra cosa. España es lo que nosotros decidimos. No lo que vosotros queréis. Vosotros limitaos a pagar los impuestos. Y no hay más. Ahora, no nos vengáis con monsergas, que llegaríamos tarde a los toros».

Más claro, ¡agua! Nosotros, los catalanes, no teníamos nada que decir, nada que aportar y nada que hacer allí: si una afirmación de Cataluña se interpretaba como un ataque a España, algo estaba fallando. Sentí que el Tribunal Constitucional –juez y parte en la causa– me excluía de una España en la que durante tantos años había creído… Me había imaginado una España más amplia, más libre y más moderna, pero veía que sus horizontes seguían tan pequeños, limitados y pueblerinos como en el pasado. Y con la misma actitud del que: «desprecia cuanto ignora» y «usa la cabeza solo para embestir», que ya Machado había denunciado en el pasado.

Los representantes españoles, políticos y eclesiásticos, se llenan la boca hablando de diálogo. Pero nunca han dado un paso para propiciarlo. Ante las quejas tradicionales de un pueblo que tradicionalmente se siente mal tratado, no han sabido dar otra respuesta que la tradicional y machacona cantilena del «victimismo» o «llorones»…

No quisiera acabar esta fraterna confesión sin insistir de nuevo en el capítulo de los agradecimientos hacia aquellas personas, grupos o entidades que o bien nos han abierto los ojos ante la realidad política o bien nos están confirmando en la bondad de la decisión tomada. En este capítulo ocupa un lugar señalado la Conferencia Episcopal Española. Sus escritos cantando las excelencias de la España única, unida y oficial han surtido efecto, ciertamente,… aunque tal vez no el que esperaban los firmantes de los sucesivos documentos. Los impulsores de la causa soberanista les están sumamente agradecidos por su aportación. Yo, personalmente, hubiera esperado de ustedes y les habría agradecido algo distinto: hubiera deseado que la doctrina que pretendían impartir hubiese sido algo más eclesial y algo menos española, o que en vez de citar solo (y aun de forma fragmentaria y fuera de contexto) unas palabras del Papa Juan Pablo II a los Obispos italianos a propósito del separatismo (se ve a todas luces que es la única cita que tienen), hubieran citado, por ejemplo, el discurso del mismo Papa ante las Naciones Unidas, o la encíclica Mater et magistra, o el Compendio de Doctrina social de la Iglesia, que para otros temas no se les cae de las manos. Allí habrían encontrado doctrina sobre el derecho de los pueblos, sobre las minorías culturares, sobre el ejercicio de derecho de autodeterminación… La verdad, da la sensación de que andan un poco perplejos en ese campo del magisterio. En caso de necesidad, no lo duden: tenemos por acá buenos especialistas en el tema que les podrían proponer centenares de textos de magisterio que enseñan una doctrina muy distinta de la que ustedes pretenden enseñar.

En fin, y para acabar, confieso que globalmente me llena de tristeza la situación presente. Nunca hubiera querido llegar a ella. Pero, hoy por hoy no se nos ofrece ninguna alternativa razonable: la única que se nos brinda –discursos aparte– es ésta: o renunciáis a vuestra identidad catalana, y entonces seréis unos españoles más, o bien os empecináis en mantener vuestra cultura, vuestra lengua, vuestra historia y vuestra identidad y entonces seréis de por vida «españoles de segunda». ¿Tiene algún sentido que Cataluña aporte al conjunto de España el 19,6 % de la riqueza global, y que no pueda aspirar a tener la más mínima cuota de decisión política en el conjunto?

Así lo siento y así lo expreso. Sin acritud. Sin resentimiento y sin animadversión para con nadie. Tampoco para con ustedes, señores obispos. Pero sí con esta sombra de tristeza de quien cree que las cosas hubieran podido ser distintas, si se hubiesen propiciado caminos de diálogo y de respeto a la pluralidad…

Y para acabar, pido al Señor, Padre de misericordia, que derrame sobre todos nosotros su Espíritu, para que «nuestra Iglesia sea, en medio de nuestro mundo dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz».

Les he expuesto muchas discrepancias pero les aseguro que esas discrepancias no son suficientes para quebrar por mi parte la comunión eclesial con que a pesar de todo y por encima de todo nos mantiene unidos el Espíritu de Jesús, el Señor.

Atentamente, en el Señor.

Pere Codina Mas,
sacerdote claretiano.

Barcelona, 28 de octubre de 2012



[1] En las leyes y disposiciones diversas que concretaban el principio referido, se especificaba que solo «gente de Cataluña o que nacionalizasen catalanes» podían ostentar cargos religiosos.
[2] Esto era a principios des siglo xx. A finales del mismo siglo, a mediados de los años noventa, y concretamente en el período que siguió al Concilio Provincial Tarraconense, volvíamos a escuchar la misma música: «desde Madrid» y de forma machacona se acusaba de «nacionalistas» a los obispos catalanes, sin que a día de hoy quede claro qué entendían por «nacionalistas» quienes los tachaban de tales... Porque colgar el mismo «sambenito» a los obispos, y también a Montilla o a Carmen Chacón  resulta, por lo menos, chocante… y plantea serios interrogantes sobre les criterios de los analistas o analizadores…

dilluns, 12 de novembre de 2012

Carta de Mn. Ballarín a la Sra. Camacho

    “Respetada doña Alicia.

No me conoce y me presento.

Soy un cura católico, rural, sabidillo, catalán y nonagenario. La edad me permite la libertad de escribirle con la añeja autoridad de los viejos de la tribu. Malauradament vostè no és chestortoniana i no juga a les paradoxes, doncs miri, li vaig a entrar per aquí.

Vostè pensa que Espanya no és més que allò encolomat pel senyor Suárez: "el café para todos" ens deixaven sense conyac i el corder quedava per a la voracitat insaciable de Madrid. Això de vostè no és Espanya, és Madrid i "sus aledaños". Per fer-ho més grotesc i paradoxal aquests catalans, que estan tips de tanta trampa, representen les Espanyes reals, des del Mio Cid a Jaume el Conqueridor, fetes malbé pels dèspotes il.lustrats començant per Carles III que d’il.lustrats en tenien ben poc ja que per ésser Comandante Mayor d’un regiment només calia saber llegir, escriure i les quatre regles.

Malauradament ni els de la seva banda ni els de la meva no entendran aquesta paradoxa. Vostès són Espanya i a fer punyetes qui no l’accepti i nosaltres som uns traïdors acusats de dur pistoles cosa que no fem mai. Una prova és la manifestació de Barcelona. Una prova per l’altra banda és la d’aquell senyor que respecto molt parlant de la "dialéctica de los puños y las pistolas".

Tornant a vostè.

Me temo, respetada señora, que se le han cambiado los tercios, hablando en términos taurinos

Usted es diputada al Parlament Català, comparte las responsabilidades de todos con Catalunya, pero usted allí ha sido la voz del Gobierno central cuando tenía que ser la voz del Govern ante los jefes de su partido que gobierna.

Le voy a poner un ejemplo.

Usted minimizó aquella manifestación con una mentirijilla piadosa diciendo que sólo había seiscientos mil sabiendo que había bastantes más. Dejémoslo. Su labor de diputada en el Parlament hubiera sido óptima si en vez de representar la voz de Madrid lo fuere de como pasan las cosas por nuestros andurriales catalanes, desde la llamada transición no creo que los catalanes podamos sentirnos a gusto recibiendo pellizcos, coscorrones y bastonazos. Su deber para con España, repito para con España, era decirles no les apretéis tanto que se nos largarán.

Y así estamos.

Pero siento decirle que si algún día nos largamos, usted es uno de les responsables.

Se lo digo con todos los respetos que se merece.

Amigablemente.

Josep Maria Ballarín i Monset.”

dissabte, 6 d’octubre de 2012

Excursió d'Escolapis a Solsona

Els Escolapis, a més d'anar d'excursió amb alumnes, grups mou-te, gent de Pineta, amics i familiars, també organitzem una excursioneta amb els companys de la Província. La darrera va estar una visita a Cardona, Solsona, Olius i Pantà de Sant Ponç.
A Cardona va ser una visita ràpida per escorzar al restaurat 4cantons, que us el recomanem (bon tracte, bon preu i productes de la terra). Després vàrem estar a Solsona. En Pere, de l'Oficina de Turisme de la ciutat ens va fer una guia ben complerta per la vil·la, i ens va agradar molt. Els qui feia temps que no hi estàvem comentàvem les millores que havíem trobat a la ciutat. Felicitats Solsona. Després vàrem visitar l'església preromànica de Solius i el seu cementiri modernista, obra d'en Bernadí Martorell, el mateix que va dissenyar l'església de l'Escola Pia de Sabadell. Ambdues unes joies: l'església per la seva cripta i el cementiri per la seva sobrietat. Després vàrem dinar al restaurant Molí del Pont, ben a prop d'Olius i vàrem acabar fent un tomb al voltant del pantà de Sant Ponç, que us recomanem per anar a estirar les cames. També amb canalla. Val la pena. Una diada de germanor i bon ambient. 
Carrer del nostre Josep a Solsona

En Pere, el guia, explicant-nos la façana de la catedral

Al cementiri de Solius repssant el nostre llatí rovellat

A la plaça de Sant Joan de Solsona

Dins el Pou de gel.

 
Pantà de Sant Ponç

dijous, 27 de setembre de 2012

Fundació Educació Solidària

La Fundació Educació Solidària convoca el Primer Torneig de Pàdel Solidari a les instal·lacions de la Penya Arlequinada de Castellar del Vallès.
Per paricipar-hi, consulteu: http://www.serveisolidari.org/

Afanyeu-vos que les inscripcions es tanquen el 18 d'octubre.

Torneig Solidari de Pàdel

Manifest del Fòrum Joan Alsina

                                                                  Amb el clam del poble
Les alegries, les esperances, els projectes i els patiments de les persones i dels pobles d'avui ho són també dels deixebles de Crist, afirmà el Concili Vaticà II. El projecte d'una Catalunya respectada, mestressa de les seves decisions, amb capacitat per recollir els fruits del treball dels seus ciutadans per poder-los revertir en diners disponibles per poder fer les carreteres, atendre les escoles, la salut, les pensions, l'atenció a les famílies amb més necessitats, etc, és avui també el desig i l'anhel nostre.
Després de molts intents fracassats de diàleg amb els diversos Governs d'Espanya, després de la inacceptable actuació del Tribunal Constitucional, després de les repetides agressions a la llengua catalana, després dels repetits incompliments dels compromisos dineraris amb Catalunya creiem que ha arribat l'hora de dir prou. La dignitat dels pobles té uns límits i unes exigències. Les persones i els pobles no podem ser si no som lliures. El model uniformista i dominador d'Espanya que no accepta les diferències, que no escolta, ha arribat a un punt de no retorn. Allí on és impossible una relació de reciprocitat entre iguals i on només es vol submissió i renúncia, un País que es consideri no hi té cabuda.
Fem costat a les aspiracions que aquest recent Setembre s'han manifestat d'una manera clara i sense embuts al carrer. El futur que ens espera no serà fàcil. Ens hi posaran tots els entrebancs haguts i per haver. Caldrà forjar la unió del poble català, treballar amb molta intel·ligència, mostrar fermesa i  perseverança, no deixar-se influir per les mentides ni acovardir per les amenaces. Mai els opressors han deixar de bon grat ser lliures aquells a qui feien treballar a canvi de ben poc ni han renunciat als seus privilegis. Avui la reivindicació dels drets socials dels ciutadans de Catalunya passa també per la reivindicació dels drets nacionals per poder disposar dels recursos econòmics i legals per fer-los possibles. Continuar la situació actual suposaria l'empobriment de Catalunya i la seva desaparició corn a nació diferenciada.
Per tot això, ens afegim al clam de la ciutadania que reclama poder ser allò que som i disposar de les eines per prendre les decisions oportunes per aconseguir-ho.

                                              Fòrum Joan Alsina, 24 de setembre 2012

dimecres, 26 de setembre de 2012

Cloenda 275 aniversari Escola Pia Mataró

Per cloure els actes del 275 aniversari de l'Escola Pia de Mataró, s'ha organitzat un viatge a Peralta de la Sal, vil·la natal de Josep Calassanç, pels dies 12 i 13 d'octubre.
Més informació a http://275anyssantaannamataro.blogspot.com.es/


dilluns, 3 de setembre de 2012

Testament Cardenal Martini

Algunes persones ens han dit que els hi agradaria llegir la darrera entrevista que es va fer al Cardenal Martini aquest passat 8 d'agost, entrevista que ha rebut el nom de Testament Espiritual del Cardenal Martini, del diari  Corriere della Sera. L'hem aconseguida i us la passem. Diu així:

ENTREVISTA REALIZADA AL CARDENAL C. M .MARTINI POR GEORG SPORSCHILL SJ, Y FEDERICA R. FOSSATI CONFALONIERI. 8 DE AGOSTO 2012. Corriere della Sera .
 ¿Cómo ve la situación de la Iglesia? "La Iglesia está cansada en Europa y América. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras Iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías y la burocracia de la Iglesia, aumenta. Nuestros rituales y nuestra ropa son pomposos. ¿Expresan estas cosas lo que somos hoy en día? (...) El bienestar nos pesa. Nos quedamos ahí, como el joven rico que se fue triste cuando Jesús lo llamó para hacerle su discípulo. Sé que no podemos dejarlo todo con facilidad, pero por lo menos podríamos buscar hombres que fueran libres y cercanos al prójimo como fueron el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están los héroes que nos inspiran? Por ningún razón debemos limitarlos con las trabas de la institución ".

¿Quién puede ayudar a la Iglesia hoy en día? "Al padre Karl Rahner les gustaba usar la imagen de las brasas escondidas bajo las cenizas. Lo que veo en la Iglesia de hoy es tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me invade una sensación de impotencia. ¿Cómo se puede liberar el fuego de la ceniza con el fin de reavivar la llama del amor? Primero tenemos que buscar este fuego. ¿Dónde están esas personas llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿Quién tiene fe como el centurión romano? ¿Quiénes son entusiastas como Juan el Bautista? ¿Quiénes se atreven con lo nuevo como Pablo? ¿Quiénes son fieles como María Magdalena? Aconsejo el Papa y los Obispos a buscar a doce personas “de fuera” para los ocupar lugares de dirección. Hombres que estén cerca de los más pobres, que estén rodeados de jóvenes y que experimenten cosas nuevas. Necesitamos la comparación con hombres que ardan, para que el espíritu pueda difundirse por todas partes.”

¿Qué herramientas se recomienda contra la fatiga de la Iglesia? "Yo recomiendo tres muy fuertes. La primera es la conversión: la Iglesia debe reconocer sus errores y seguir un proceso de cambio radical, empezando por el Papa y los obispos. Los escándalos de pedofilia nos empujan a emprender un camino de conversión. Las preguntas acerca de la sexualidad y todos los temas relacionados con el cuerpo son un ejemplo. Estos son importantes para todo el mundo y, en ocasiones, tal vez son demasiado importantes. Debemos preguntarnos si la gente sigue escuchando los consejos de la Iglesia en materia sexual. ¿En este campo la Iglesia sigue siendo una autoridad o sólo es ya una caricatura en los Medios? La segunda es la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano devolvió la Biblia para los católicos. (...) Sólo la persona que percibe en su corazón esta palabra puede ser parte de los que ayudan a la renovación de la Iglesia y responderán a las preguntas personales con una elección acertada. La Palabra de Dios es simple y busca como compañero un corazón que escuche (...). Ni el clero ni el derecho Canónico pueden sustituir a la interioridad del hombre. Todas las reglas externas, leyes, dogmas, son elementos para aclarar la voz interior y el discernimiento de los espíritus. ¿Para qué están los sacramentos? Estos son el tercer instrumento de sanación. Los sacramentos no son una herramienta para la disciplina, sino una ayuda a los hombres para el camino y las flaquezas de la vida. ¿Llevamos los sacramentos a las personas que necesitan fuerzas renovadas? Pienso en todas las parejas divorciadas y vueltas a casar, en las “familias extendidas”. Esta gente necesitas necesita una protección especial. La Iglesia está a favor de la indisolubilidad del matrimonio. Es una gracia cuando un matrimonio y una familia están en peligro (...). La actitud que tomemos hacia las familias extendidas determinará la cercanía de la Iglesia a la generación de los hijos. Una mujer fue abandonada por su marido y tiene una nueva pareja que cuida de ella y sus tres hijos. El segundo amor fracasa. Si esta familia es objeto de discriminación, se corta, no sólo a la madre sino también a sus hijos. Si los padres están fuera o no sienten el apoyo de la Iglesia, esta perderá la próxima generación. Antes de la Comunión oramos: "Señor, no soy digno ." Sabemos que no somos dignos (...). El amor es la gracia. El amor es un regalo. Hay que darle la vuelta a la pregunta de si los divorciados pueden tomar la Comunión. ¿ [la cuestión es] Cómo puede la Iglesia llegar a ayudar con el poder de los sacramentos a los que tienen situaciones familiares complejas? "

¿Qué es lo que hace usted personalmente? "La Iglesia se ha quedado atrás 200 años. ¿Cómo no vamos a agitarnos? ¿Tenemos miedo? ¿Miedo en lugar de valor? Sin embargo, la fe es el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza y el valor. Yo soy ya viejo y enfermo y dependo de otros. La buena gente a mi alrededor me hace sentir el amor. Este amor es más fuerte que el sentimiento de desconfianza que a veces se percibe hacia la Iglesia en Europa. Sólo el amor vence la fatiga. Dios es amor. Todavía tengo una pregunta para ti: ¿Qué puedes hacer tú por la Iglesia "?.

diumenge, 2 de setembre de 2012

Cardenal Martini al blog de Religión Digital

A "Religión digital" hi hem llegit una altre article que presenta millor l'actuació del Cardenal Martini. Diu així:

CARLO MARIA MARTINI, EL DESEADO.

Si la Iglesia católica fuese una democracia, él sería sin duda el presidente. Si en la Iglesia hubiese elecciones, Carlo María Martini ganaría de calle. Si en la Iglesia votasen los católicos, el purpurado jesuita hubiese sido Papa. Demasiado profético para ser elegido por los mayoritariamente conservadores príncipes de la Iglesia, Carlo Maria Martini nunca llegó al solio pontificio. Pero fue un Papa en la sombra. Con tanta autoridad moral (o más) que Juan Pablo II y Benedicto XVI. No fue Pedro, pero fue Pablo y Juan a la vez. Hasta su muerte, ayer, a los 85 años, tras lidiar durante los últimos 16 con el Parkinson. Con la dignidad de un auténtico enamorado del Cristo samaritano.

Alto, distinguido, nariz de patricio romano, ojos azules y palabra elocuente, parecía un cardenal arrancado del Renacimiento, aunque en realidad fue la figura más posmoderna y brillante del colegio cardenalicio. Martini, una eminencia reconocida por su conocimiento de la Biblia, nació en Orbassano, el 15 de febrero de 1927, en el seno de una familia burguesa –el padre era ingeniero-. Fue ordenado sacerdote en 1952 y comenzó una carrera fulgurante, tanto en el ámbito académico como eclesiástico. Exégeta de formación, Pablo VI lo nombró en 1969 rector del Instituto Bíblico en la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde permaneció hasta 1978.

A finales de 1979, Juan Pablo II lo designó arzobispo de Milán, la diócesis más grande de Europa, que presidió durante 22 años. Convertido en cardenal en 1983, presidió el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa desde 1986 hasta 1993. En 2000 recibió el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Dos años después cumplió su sueño de retirarse a Jerusalén. En esa fecha anunció que sufría de la enfermedad de Parkinson. Regresó a Italia en 2008, a una casa de estudios de los jesuitas, en Gallarate, en el noroeste de Milán, donde se fue, sereno y sonriente, al encuentro del Nazareno, a cuyo estudio y testimonio dedicó su vida entera.

Auténtico experto en la critica textual del Nuevo Testamento (el estudio de los papiros y códices que contienen el texto griego de los Evangelios), quizás fuese su formación erudita (tenía varios doctorados y dominaba seis idiomas, además del latín, del griego y del hebreo) la que le confería esa seguridad que despedía y contagiaba en todas sus apariciones.
Los jesuitas querían nombrarle sucesor de Pedro Arrupe, pero el Papa lo designó arzobispo de Milán. Martini se compró un anillo en un puesto de baratijas y se fue a su nueva diócesis, donde se convirtió en el cardenal más respetado, querido y seguido de la Iglesia. Escribió más de cincuenta libros, muchos de ellos “best-sellers”, como el que redactó con el semiólogo Umberto Eco. O su libro testamento "Coloquios nocturnos en Jerusalén" (Editorial San Pablo).

Temido y acosado por los conservadores, que le llamaban el "antipapa" y le acusaban de ser demasiado “liberal” y “progresista”, cuando, en realidad, fue siempre un hombre profundamente espiritual, dedicado a la oración y al estudio de la Palabra de Dios. Un cardenal abierto y dialogante, pero siempre fiel a los Papas y a la Iglesia. El genuino representante de la otra Iglesia. O de otra forma de ser Iglesia. El epígono del modelo eclesial salido del Concilio Vaticano II.

Martini quería una Iglesia "pueblo de Dios", sin poder ni privilegios, democrática, siempre dialogante y abierta al mundo. Una Iglesia encarnada, samaritana y con una clara opción por los pobres. Una Iglesia corresponsable, con los laicos como protagonistas, con celibato opcional y sacerdocio de la mujer. La Iglesia por la que siguen suspirando los fieles.

Como los auténtico profetas, Martini nunca buscó la polémica, pero tampoco se calló y defendió este modelo de Iglesia con todas sus fuerzas y durante toda su vida. Incluso cuando los vientos de Roma soplaban hacia la involución y los ultracatólicos le tachaban de 'hereje'. Quizás por eso se convirtió en el símbolo y la referencia de todos los católicos que en el mundo buscan y luchan por el Reino de Dios y por una Iglesia más evangélica.

La prensa inglesa le definió como el "Papa perfecto para el siglo XXI". Punto de referencia del catolicismo que soñó con el Concilio, querido por las bases y temido por la Curia romana, Martini fue un cardenal enamorado de Jerusalén, a la que solía definir como “la ciudad más cargada de recuerdos y de memoria religiosa de todo el mundo, la ciudad donde murió Jesús para la salvación del mundo y donde se venera su sepulcro vacío y se hace memoria de su resurrección”.

Martini, el deseado, fue siempre el ejemplo vivo de que otra Iglesia es posible. El contrapunto, primero del Papa Wojtyla y, después, del Papa Ratzinger. Juan Pablo II reconoció su valía y le nombró arzobispo de Milán, a pesar de que estaba en sus antípodas eclesiásticas. Benedicto XVI accedió al papado, porque, en 2005, el ya anciano y enfermo cardenal Martini, que entró en el cónclave apoyado en un bastón, bendijo su candidatura. Dos grandes intelectuales de la Iglesia, que siempre se mostraron profunda estima, a pesar de ser los abanderados de dos corrientes eclesiales bien diferenciadas.

El Papa le abrazó por última vez en público en el arzobispado de Milán hace apenas tres meses. Las dos columnas de la Iglesia moderna. Pedro y Pablo. "Eminencia, también yo vengo con bastón", le dijo Benedicto XVI. Y Martini, que ya no podía hablar, le contestó con una mirada agradecida. "Seguiré rezando por él y por la Iglesia en estos momentos difíciles", escribió a los pocos días del famoso encuentro. Ahora, desde el cielo.

Su libro-testamento

Su testamento espiritual lo escribió hace cuatro años en un libro, titulado “Coloquios nocturnos en Jerusalén” (Editorial San Pablo). Claro, directo y divulgativo. Quizás por tratarse de respuestas a las preguntas que, en nombre de los jóvenes, le plantea su amigo y compañero jesuita austriaco, Georg Sporschill. Y a los jóvenes, como bien sabe el cardenal, no les gustan los rodeos. Quieren claridad y piden audacia. Y por eso, cuando tenía 81 años y estaba ya muy enfermo de parkinson, Martini puso blanco sobre negro lo que muchos jerarcas piensan pero no se atreven a decir públicamente. “Por amor a la verdad”, como dice su lema episcopal.

Con siete capítulos, como los 7 días de la creación, y 193 páginas densas y polémicas, en las que el purpurado abordó las grandes cuestiones de la Iglesia y de nuestro tiempo a tumba abierta. Con arrojo y valentía. Como los grandes profetas del Antiguo Testamento a los que tanto admiraba y cuya estela siguió de cerca en la ciudad santa. La ciudad en la que las piedras conservan los ecos de Isaías o Jeremías. Un libro para reforzar el mito Martini.

Hoja de ruta para la Iglesia del siglo XXI

Sin nada que perder y sólo fiel a su conciencia, Martini diseña en el libro la que a su juicio debería ser la hoja de ruta de la Iglesia actual. Para que mire al futuro sin angustia, pero con coraje. Su idea fuerza: “La Iglesia debe tener el valor de reformarse”. La consigna suena a desafío en una Iglesia que vive el apogeo de una de las épocas más antirreformistas de su historia reciente. Pero huele a anhelo esperanzado de millones de católicos en todo el mundo. ¿Anti-Papa? “En todo caso, seré un ‘ante-Papa’, alguien que se adelanta al Santo Padre como colaborador suyo y trabaja para él”, explica.

“La Iglesia necesita reformas internas. La fuerza de la renovación tiene que venir desde dentro”, asegura el cardenal. Hasta se atreve a poner de ejemplo a Martín Lutero, “el gran reformador” y recuerda que, no hace mucho, “la Iglesia católica se dejó inspirar por las reformas de Lutero en el Concilio Vaticano II”.

La Iglesia actual tiene “miedo” y, si Jesús regresara, “lucharía con los actuales responsables de la Iglesia” y “les recordaría que no deben estar encerrados sobre sí mismos, sino mirar más allá de la propia institución”. La Iglesia actual tiene que soñar, como sueña el cardenal “con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, con una Iglesia que no depende de los poderes de este mundo”, con una Iglesia “que diera çanimos, en especial a los que se sienten pequeños o pecadores”, con “una iglesia joven”.

Y el cardenal sigue desgranando las cualidades de “su” Iglesia. Y paunta siempre a donde más le duela a la institución. “Una Iglesia sencilla, con menos burocracia”. Un Iglesia que vuelva al Concilio, porque “existe la tendencia de apartarse del Concilio” por parte de algunos obispos que “están tentado de regresar a los buenos viejos tiempos”.

Y como todo profeta que combina la denuncia y el anuncio, Martini propone reformas concretas. Por supuesto, sin tocar al dogma. Primero, reformas en la estructura. Quiere una Iglesia más colegial y con unos obispos que dejen de estar “atrincherados”. Y con el altar, abierto a los curas casados y a las mujeres. “No todos los que están llamados al sacerdocio tiene el carisma del celibato”. Y pide a la Iglesia “inventiva”. Po rejemplo, “discutir la posibilidad de ordenar a viri probati, es decir a hombres experimentados y probados en la fe y en el trato con los demás”.

Y hasta se atreve a abogar por el acceso de la mujer al sacerdocio consagrado. Todo un tabú en Roma. Cuenta, a propósito que, ya en 1990 visitó al entonces arzobispo de Canterbury, George Carey, para “darle ánimos a la hora de asumir ese riesgo, algo que podría ayudarnos también a nosotros a ser más justos con las mujeres”. Más aún, a Martini no le duelen prendas a la hora de reconocer que, por eso y por otras muchas cosas, “los hombres de Iglesia tienen que pedir perdón a las mujeres”.

Una sexualidad “sana y humana”.

Amén de las reformas estructurales, Martini preconiza cambios doctrinales. Sobre todo en el ámbito de la moral sexual. En busca de una sexualidad que no esté “reservada al confesonario y al ámbito de la culpa”. Un sexualidad “sana y humana” o “una nueva cultura que promueva la ternura y la fidelidad”.

Algo a lo que no contribuye la Humanae Vitae, la célebre encíclica de Pablo VI que fijó la doctrina sobre la sexualidad de la Iglesia. “La encíclica es en parte culpable de que muchos ya no tomen en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra”. Una encíclica por la que “muchas personas se han alejado de la Iglesia”. Por eso, pide al Papa que, para “recuperar la credibilidad”, “puede escribir una nueva (encíclica) e ir en ella más lejos”.

Reconoce, asimismo, con sentido del humor, que por defender la utilización del preservativo, como mal menor, en la lucha contra el Sida, en Brasil le llaman el “cardenal da camisinha”, es decir el cardenal del preservativo. O el cardenal que comprende las relaciones prematrimoniales. “Ningún obispo ignora hoy que se da la cercanía corporal antes del matrimonio. Los jóvenes salen de vacaciones y duermen juntos en una misma habitación. A nadie se le ocurriría o cultarlo o plantear problemas al respecto”.

Martini infringe otro tabú eclesial al “bendecir” incluso la homosexualidad. “En mi círculo de conocidos hay parejas homosexuales...nunca se ma habría ocurrido condenarlas”. Y añade, “en la Iglesia hemos de reprocharnos que, a menudo, hemos sido insensibles en el trato con la homosexualidad”.

Y ciertos cambios también en la doctrina de los novísimos. Por ejemplo, dice que no puede imaginarse “cómo pueden estar junto a Dios Hitler o un asesino que ha abusado de niños”. Aún así, asegura que “existe el infierno, sólo que nadie sabe si hay alguien en él”, porque, al final “el amor de Dios es más fuerte”. Y para los grandes pecadores está el purgatorio, donde “son sometidos a terapia hasta que se abren y pueden recibir el amor de Dios”.

Los consejos de un sabio

El Martini místico e intelectual ofrece, al atardecer de su vida, una serie de consejos vitales y espirituales. Con la humildad del que reconoce incluso sus “dudas de fe”. “Reñí con Dios, porque no podía comprender porqué hizo sufrir a su Hijo en la cruz” y porque “cuando contemple el mal en el mundo me quedo sin aliento y entiendo a los hombres qu ellegan a la conclusión de que Dios no existe”.

Y del que abre su alma sin complejos. Para declararse un enamorado de la justicia, “el atributo fundamental de Dios”. Y pone nombre incluso a sus personajes bíblicos preferidos, que van desde María Magdalena (“un modelo de creyente, porque ama hasta el exceso”) a Jesús de Nazaret. Para él, “lo característico de Jesús es el amor a los enemigos” o poner la otra mejilla, es decir “sorpende a tu enemigo y fíjate qué pasa”.

Partidario del coraje y de arriesgar, porque “donde hay conflicto arde el fuego” y, porque, además, “la vida me ha demostrado que Dios es bueno”. Un Dios al que siente “en las estrellas, en el amor, en la música, en la literatura y en la palabra de la Biblia”

Y no tiene empacho en declararse admirador del Dalai Lama o de Ghandi.

Algunos de sus consejos: “Todo lo bueno puede ser objeto de abuso, hasta lo más excelso”. O “hay que paorender a regalar dicha a otras personas”. O “el asombro puede llevar a Dios”.

José Manuel Vidal

Podeu veure l'aticle al blog de "Religión digital", a:
http://blogs.periodistadigital.com/religion.php/2012/09/01/carlo-maria-martini-el-deseado

Mor el Cardenal Martini

Ahir dissabte 1 de setembre va morir el Cardenal Carlo Maria Martini.
Publiquem la notícia apareguda a la Vanguàrdia:

Internacional. (EFE).- El cardenal italiano Carlo María Martini, sacerdote jesuita, ex arzobispo de Milán y considerado siempre como "papable" y uno de los máximos exponentes del ala progresista de la Iglesia católica, falleció hoy a los 85 años en un hospital de la capital lombarda.
Nació el 15 de febrero de 1927 en Orbassano (Piamonte, norte de Italia), en el seno de una familia burguesa.
El 25 de septiembre de 1944 ingresó en la Compañía de Jesús y el 13 de julio de 1952 fue ordenado sacerdote en Chieri, Turín.
Estudió Filosofía y Teología, materia en la que se doctoró en 1958 en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Posteriormente, continuó sus estudios en el Pontificio Instituto Bíblico, del que llegó a ser rector en su condición de estudioso de las Sagradas Escrituras y especialista de la crítica paleográfica del Nuevo Testamento.
Desempeñó este cargo hasta que el 18 de julio de 1978 fue llamado a dirigir la Pontificia Universidad Gregoriana, fundada por San Ignacio de Loyola.
En 1979, el papa Juan Pablo II lo nombró titular de la archidiócesis de Milán, la sede episcopal más grande de Europa y una de las mayores del mundo y el 2 de febrero de 1983 fue creado cardenal.
Desde la sede milanesa, la misma de la que salió Giovanni Montini para convertirse en el papa Pablo VI, Carlo Martini potenció el diálogo entre ateos y creyentes, así como entre las distintas religiones y fue un viajero incansable.
En 1987 se le nombró presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y, como tal, presidió en Viena en 1990 una Conferencia de obispos europeos centrada en la reestructuración eclesiástica de los países del Este de Europa.
Asimismo, en noviembre de 1991, presidió en la ciudad española de Santiago de Compostela el V Encuentro Ecuménico Europeo, en el que se estudiaron temas de referencia teológica, bíblica y la misión y evangelización en Europa.
El 15 de abril de 1993 abandonó la presidencia del CCEE como consecuencia de las reformas introducidas en el citado organismo, en el que fue sustituido por el cardenal checo Miroslav Vlk.
Como arzobispo de Milán, el 28 de febrero de 1994 recibió el encargo de abrir oficialmente la parte diocesana del proceso de canonización del papa Pablo VI.
Considerado "papable" por antonomasia, en 1996 su nombre se barajó entre los posibles candidatos para sustituir al papa Juan Pablo II ante una recaída de éste a consecuencia de una apendicitis.
En 1998 la Universidad Pontificia de Salamanca presentó el libro del cardenal Martini "Comunicar a Cristo hoy", una serie de cartas pastorales sobre los medios de comunicación y el diálogo entre la fe y la cultura.
Ese año publicó, junto al semiólogo y novelista Umberto Eco, "¿En qué creen los que no creen?, donde ambos intercambian opiniones sobre asuntos como la esperanza o las limitaciones a la labor de la mujer dentro de la Iglesia.
En 2000 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
El 15 de febrero de 2002, tras cumplir 75 años, Martini presentó su dimisión al papa como arzobispo de Milán, tal y como exige el Código de Derecho Canónico, y el 11 de julio de 2002 fue sustituido por el cardenal Dionigi Tettamanzi.
Desde 1989 era doctor "honoris causa" por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.
Era especialista en lenguas antiguas. Conocía el arameo y el caldeo, además del griego, latín y hebreo. Además de su lengua materna, el italiano, hablaba inglés, alemán, francés, portugués, griego moderno y árabe.
Carlo María Martini es uno de los protagonistas del libro "31 jesuites es confessen" (31 jesuitas se confiesan), publicado en 2003 y escrito por Valentí Gómez y Josep María Benítez, que refleja el pensamiento y la vida de algunos miembros de esta orden mediante entrevistas realizadas a lo largo de diez años.
Aquejado de parkinson, en 2010 promovió, junto al purpurado Roberto Tucci, el portal de internet "www.vivailconcilio.it" para relanzar y dar a conocer a los jóvenes el Concilio Vaticano II

dissabte, 25 d’agost de 2012

Campanar de Moià

Cantava en Lluis Llach, a la cançó "País Petit", que "...des de dalt d'un campanar sempre es pot veure el campanar veí..."
Ben cert, i més si el campanar es revesteix d'una senyera com la que podeu veure si visiteu Moià. Us en deixo la foto que m'ha enviat en Manel Bagunyà, feta des de l'Escola Pia de la vila.

dissabte, 18 d’agost de 2012

450 anys de les Carmelites Descalces.

El proper divendres 24 d'agost, les Carmelites Descalces celebren 450 anys de la fundació del primer convent carmelità per part de Santa Teresa de Jesús.
Les Carmelites de Matadepera faran festa, i conviden tothom a celebrar-ho en l'Eucaristia del divendres 24 a les 9 del matí.
Hi arribareu si aneu fins a aquestes coordenades:
+41° 34' 50.16", +2° 2' 33.89"
per exemple amb el Google Maps.

https://maps.google.es/maps?hl=gl

dijous, 16 d’agost de 2012

En Carles "El pirata"

Els bons pirates de la literatura porten marques al seu cos de les batalles navals en les que han actuat. En Carles sembla que vol recuperar aquesta tradició literària. Fins ara ja duia senyals de la seva participació en "batalletes" a Montserrat, el Bages i Senegal. Ara n'ha afegit una de nova: un esquinç a Pineta, després d'haver coronat diversos 3.000.
Lo bo del cas és que la torçada se la va fer anant cap al "caguro truchero" (els pinetencs ja sabeu de què va la cosa) en plena nit. La cosa és que no va veure un pou de 2 metres i s'hi va ficar a dues potes. A més de les esgarrinxades fetes per les bardisses, i la intervenció de tres metges, la creu roja i la guàrdia civil per treure'l d'allí,  el resultat és una mini fractura amb esquinç al peu dret... i ja veurem si caldrà passar per quiròfan. Sort que Josep Calassanç també es va trencar una cama i en aquests sentit, tindrà un bon protector celestial. Ja veurem....
Que et milloris.

dimarts, 19 de juny de 2012

Teresa Forcades, osb

Potser alguns de vosaltres coneixeu la Teresa Forcades, religiosa benedictina, pels programes d'humor de la televisió, però si mai no l'heu sentit parlar, no sabeu el que us esteu perdent.
Us proposo un enllaç perquè pugueu sentir el seu parer sobre temes ben actuals.
Paga la pena.

http://www.vilaweb.cat/noticia/4020579/20120615/teresa-forcades-contundent-vaga-general-vaga-general-indefinida.html