dijous, 27 de setembre de 2012

Fundació Educació Solidària

La Fundació Educació Solidària convoca el Primer Torneig de Pàdel Solidari a les instal·lacions de la Penya Arlequinada de Castellar del Vallès.
Per paricipar-hi, consulteu: http://www.serveisolidari.org/

Afanyeu-vos que les inscripcions es tanquen el 18 d'octubre.

Torneig Solidari de Pàdel

Manifest del Fòrum Joan Alsina

                                                                  Amb el clam del poble
Les alegries, les esperances, els projectes i els patiments de les persones i dels pobles d'avui ho són també dels deixebles de Crist, afirmà el Concili Vaticà II. El projecte d'una Catalunya respectada, mestressa de les seves decisions, amb capacitat per recollir els fruits del treball dels seus ciutadans per poder-los revertir en diners disponibles per poder fer les carreteres, atendre les escoles, la salut, les pensions, l'atenció a les famílies amb més necessitats, etc, és avui també el desig i l'anhel nostre.
Després de molts intents fracassats de diàleg amb els diversos Governs d'Espanya, després de la inacceptable actuació del Tribunal Constitucional, després de les repetides agressions a la llengua catalana, després dels repetits incompliments dels compromisos dineraris amb Catalunya creiem que ha arribat l'hora de dir prou. La dignitat dels pobles té uns límits i unes exigències. Les persones i els pobles no podem ser si no som lliures. El model uniformista i dominador d'Espanya que no accepta les diferències, que no escolta, ha arribat a un punt de no retorn. Allí on és impossible una relació de reciprocitat entre iguals i on només es vol submissió i renúncia, un País que es consideri no hi té cabuda.
Fem costat a les aspiracions que aquest recent Setembre s'han manifestat d'una manera clara i sense embuts al carrer. El futur que ens espera no serà fàcil. Ens hi posaran tots els entrebancs haguts i per haver. Caldrà forjar la unió del poble català, treballar amb molta intel·ligència, mostrar fermesa i  perseverança, no deixar-se influir per les mentides ni acovardir per les amenaces. Mai els opressors han deixar de bon grat ser lliures aquells a qui feien treballar a canvi de ben poc ni han renunciat als seus privilegis. Avui la reivindicació dels drets socials dels ciutadans de Catalunya passa també per la reivindicació dels drets nacionals per poder disposar dels recursos econòmics i legals per fer-los possibles. Continuar la situació actual suposaria l'empobriment de Catalunya i la seva desaparició corn a nació diferenciada.
Per tot això, ens afegim al clam de la ciutadania que reclama poder ser allò que som i disposar de les eines per prendre les decisions oportunes per aconseguir-ho.

                                              Fòrum Joan Alsina, 24 de setembre 2012

dimecres, 26 de setembre de 2012

Cloenda 275 aniversari Escola Pia Mataró

Per cloure els actes del 275 aniversari de l'Escola Pia de Mataró, s'ha organitzat un viatge a Peralta de la Sal, vil·la natal de Josep Calassanç, pels dies 12 i 13 d'octubre.
Més informació a http://275anyssantaannamataro.blogspot.com.es/


dilluns, 3 de setembre de 2012

Testament Cardenal Martini

Algunes persones ens han dit que els hi agradaria llegir la darrera entrevista que es va fer al Cardenal Martini aquest passat 8 d'agost, entrevista que ha rebut el nom de Testament Espiritual del Cardenal Martini, del diari  Corriere della Sera. L'hem aconseguida i us la passem. Diu així:

ENTREVISTA REALIZADA AL CARDENAL C. M .MARTINI POR GEORG SPORSCHILL SJ, Y FEDERICA R. FOSSATI CONFALONIERI. 8 DE AGOSTO 2012. Corriere della Sera .
 ¿Cómo ve la situación de la Iglesia? "La Iglesia está cansada en Europa y América. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras Iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías y la burocracia de la Iglesia, aumenta. Nuestros rituales y nuestra ropa son pomposos. ¿Expresan estas cosas lo que somos hoy en día? (...) El bienestar nos pesa. Nos quedamos ahí, como el joven rico que se fue triste cuando Jesús lo llamó para hacerle su discípulo. Sé que no podemos dejarlo todo con facilidad, pero por lo menos podríamos buscar hombres que fueran libres y cercanos al prójimo como fueron el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están los héroes que nos inspiran? Por ningún razón debemos limitarlos con las trabas de la institución ".

¿Quién puede ayudar a la Iglesia hoy en día? "Al padre Karl Rahner les gustaba usar la imagen de las brasas escondidas bajo las cenizas. Lo que veo en la Iglesia de hoy es tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me invade una sensación de impotencia. ¿Cómo se puede liberar el fuego de la ceniza con el fin de reavivar la llama del amor? Primero tenemos que buscar este fuego. ¿Dónde están esas personas llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿Quién tiene fe como el centurión romano? ¿Quiénes son entusiastas como Juan el Bautista? ¿Quiénes se atreven con lo nuevo como Pablo? ¿Quiénes son fieles como María Magdalena? Aconsejo el Papa y los Obispos a buscar a doce personas “de fuera” para los ocupar lugares de dirección. Hombres que estén cerca de los más pobres, que estén rodeados de jóvenes y que experimenten cosas nuevas. Necesitamos la comparación con hombres que ardan, para que el espíritu pueda difundirse por todas partes.”

¿Qué herramientas se recomienda contra la fatiga de la Iglesia? "Yo recomiendo tres muy fuertes. La primera es la conversión: la Iglesia debe reconocer sus errores y seguir un proceso de cambio radical, empezando por el Papa y los obispos. Los escándalos de pedofilia nos empujan a emprender un camino de conversión. Las preguntas acerca de la sexualidad y todos los temas relacionados con el cuerpo son un ejemplo. Estos son importantes para todo el mundo y, en ocasiones, tal vez son demasiado importantes. Debemos preguntarnos si la gente sigue escuchando los consejos de la Iglesia en materia sexual. ¿En este campo la Iglesia sigue siendo una autoridad o sólo es ya una caricatura en los Medios? La segunda es la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano devolvió la Biblia para los católicos. (...) Sólo la persona que percibe en su corazón esta palabra puede ser parte de los que ayudan a la renovación de la Iglesia y responderán a las preguntas personales con una elección acertada. La Palabra de Dios es simple y busca como compañero un corazón que escuche (...). Ni el clero ni el derecho Canónico pueden sustituir a la interioridad del hombre. Todas las reglas externas, leyes, dogmas, son elementos para aclarar la voz interior y el discernimiento de los espíritus. ¿Para qué están los sacramentos? Estos son el tercer instrumento de sanación. Los sacramentos no son una herramienta para la disciplina, sino una ayuda a los hombres para el camino y las flaquezas de la vida. ¿Llevamos los sacramentos a las personas que necesitan fuerzas renovadas? Pienso en todas las parejas divorciadas y vueltas a casar, en las “familias extendidas”. Esta gente necesitas necesita una protección especial. La Iglesia está a favor de la indisolubilidad del matrimonio. Es una gracia cuando un matrimonio y una familia están en peligro (...). La actitud que tomemos hacia las familias extendidas determinará la cercanía de la Iglesia a la generación de los hijos. Una mujer fue abandonada por su marido y tiene una nueva pareja que cuida de ella y sus tres hijos. El segundo amor fracasa. Si esta familia es objeto de discriminación, se corta, no sólo a la madre sino también a sus hijos. Si los padres están fuera o no sienten el apoyo de la Iglesia, esta perderá la próxima generación. Antes de la Comunión oramos: "Señor, no soy digno ." Sabemos que no somos dignos (...). El amor es la gracia. El amor es un regalo. Hay que darle la vuelta a la pregunta de si los divorciados pueden tomar la Comunión. ¿ [la cuestión es] Cómo puede la Iglesia llegar a ayudar con el poder de los sacramentos a los que tienen situaciones familiares complejas? "

¿Qué es lo que hace usted personalmente? "La Iglesia se ha quedado atrás 200 años. ¿Cómo no vamos a agitarnos? ¿Tenemos miedo? ¿Miedo en lugar de valor? Sin embargo, la fe es el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza y el valor. Yo soy ya viejo y enfermo y dependo de otros. La buena gente a mi alrededor me hace sentir el amor. Este amor es más fuerte que el sentimiento de desconfianza que a veces se percibe hacia la Iglesia en Europa. Sólo el amor vence la fatiga. Dios es amor. Todavía tengo una pregunta para ti: ¿Qué puedes hacer tú por la Iglesia "?.

diumenge, 2 de setembre de 2012

Cardenal Martini al blog de Religión Digital

A "Religión digital" hi hem llegit una altre article que presenta millor l'actuació del Cardenal Martini. Diu així:

CARLO MARIA MARTINI, EL DESEADO.

Si la Iglesia católica fuese una democracia, él sería sin duda el presidente. Si en la Iglesia hubiese elecciones, Carlo María Martini ganaría de calle. Si en la Iglesia votasen los católicos, el purpurado jesuita hubiese sido Papa. Demasiado profético para ser elegido por los mayoritariamente conservadores príncipes de la Iglesia, Carlo Maria Martini nunca llegó al solio pontificio. Pero fue un Papa en la sombra. Con tanta autoridad moral (o más) que Juan Pablo II y Benedicto XVI. No fue Pedro, pero fue Pablo y Juan a la vez. Hasta su muerte, ayer, a los 85 años, tras lidiar durante los últimos 16 con el Parkinson. Con la dignidad de un auténtico enamorado del Cristo samaritano.

Alto, distinguido, nariz de patricio romano, ojos azules y palabra elocuente, parecía un cardenal arrancado del Renacimiento, aunque en realidad fue la figura más posmoderna y brillante del colegio cardenalicio. Martini, una eminencia reconocida por su conocimiento de la Biblia, nació en Orbassano, el 15 de febrero de 1927, en el seno de una familia burguesa –el padre era ingeniero-. Fue ordenado sacerdote en 1952 y comenzó una carrera fulgurante, tanto en el ámbito académico como eclesiástico. Exégeta de formación, Pablo VI lo nombró en 1969 rector del Instituto Bíblico en la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde permaneció hasta 1978.

A finales de 1979, Juan Pablo II lo designó arzobispo de Milán, la diócesis más grande de Europa, que presidió durante 22 años. Convertido en cardenal en 1983, presidió el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa desde 1986 hasta 1993. En 2000 recibió el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Dos años después cumplió su sueño de retirarse a Jerusalén. En esa fecha anunció que sufría de la enfermedad de Parkinson. Regresó a Italia en 2008, a una casa de estudios de los jesuitas, en Gallarate, en el noroeste de Milán, donde se fue, sereno y sonriente, al encuentro del Nazareno, a cuyo estudio y testimonio dedicó su vida entera.

Auténtico experto en la critica textual del Nuevo Testamento (el estudio de los papiros y códices que contienen el texto griego de los Evangelios), quizás fuese su formación erudita (tenía varios doctorados y dominaba seis idiomas, además del latín, del griego y del hebreo) la que le confería esa seguridad que despedía y contagiaba en todas sus apariciones.
Los jesuitas querían nombrarle sucesor de Pedro Arrupe, pero el Papa lo designó arzobispo de Milán. Martini se compró un anillo en un puesto de baratijas y se fue a su nueva diócesis, donde se convirtió en el cardenal más respetado, querido y seguido de la Iglesia. Escribió más de cincuenta libros, muchos de ellos “best-sellers”, como el que redactó con el semiólogo Umberto Eco. O su libro testamento "Coloquios nocturnos en Jerusalén" (Editorial San Pablo).

Temido y acosado por los conservadores, que le llamaban el "antipapa" y le acusaban de ser demasiado “liberal” y “progresista”, cuando, en realidad, fue siempre un hombre profundamente espiritual, dedicado a la oración y al estudio de la Palabra de Dios. Un cardenal abierto y dialogante, pero siempre fiel a los Papas y a la Iglesia. El genuino representante de la otra Iglesia. O de otra forma de ser Iglesia. El epígono del modelo eclesial salido del Concilio Vaticano II.

Martini quería una Iglesia "pueblo de Dios", sin poder ni privilegios, democrática, siempre dialogante y abierta al mundo. Una Iglesia encarnada, samaritana y con una clara opción por los pobres. Una Iglesia corresponsable, con los laicos como protagonistas, con celibato opcional y sacerdocio de la mujer. La Iglesia por la que siguen suspirando los fieles.

Como los auténtico profetas, Martini nunca buscó la polémica, pero tampoco se calló y defendió este modelo de Iglesia con todas sus fuerzas y durante toda su vida. Incluso cuando los vientos de Roma soplaban hacia la involución y los ultracatólicos le tachaban de 'hereje'. Quizás por eso se convirtió en el símbolo y la referencia de todos los católicos que en el mundo buscan y luchan por el Reino de Dios y por una Iglesia más evangélica.

La prensa inglesa le definió como el "Papa perfecto para el siglo XXI". Punto de referencia del catolicismo que soñó con el Concilio, querido por las bases y temido por la Curia romana, Martini fue un cardenal enamorado de Jerusalén, a la que solía definir como “la ciudad más cargada de recuerdos y de memoria religiosa de todo el mundo, la ciudad donde murió Jesús para la salvación del mundo y donde se venera su sepulcro vacío y se hace memoria de su resurrección”.

Martini, el deseado, fue siempre el ejemplo vivo de que otra Iglesia es posible. El contrapunto, primero del Papa Wojtyla y, después, del Papa Ratzinger. Juan Pablo II reconoció su valía y le nombró arzobispo de Milán, a pesar de que estaba en sus antípodas eclesiásticas. Benedicto XVI accedió al papado, porque, en 2005, el ya anciano y enfermo cardenal Martini, que entró en el cónclave apoyado en un bastón, bendijo su candidatura. Dos grandes intelectuales de la Iglesia, que siempre se mostraron profunda estima, a pesar de ser los abanderados de dos corrientes eclesiales bien diferenciadas.

El Papa le abrazó por última vez en público en el arzobispado de Milán hace apenas tres meses. Las dos columnas de la Iglesia moderna. Pedro y Pablo. "Eminencia, también yo vengo con bastón", le dijo Benedicto XVI. Y Martini, que ya no podía hablar, le contestó con una mirada agradecida. "Seguiré rezando por él y por la Iglesia en estos momentos difíciles", escribió a los pocos días del famoso encuentro. Ahora, desde el cielo.

Su libro-testamento

Su testamento espiritual lo escribió hace cuatro años en un libro, titulado “Coloquios nocturnos en Jerusalén” (Editorial San Pablo). Claro, directo y divulgativo. Quizás por tratarse de respuestas a las preguntas que, en nombre de los jóvenes, le plantea su amigo y compañero jesuita austriaco, Georg Sporschill. Y a los jóvenes, como bien sabe el cardenal, no les gustan los rodeos. Quieren claridad y piden audacia. Y por eso, cuando tenía 81 años y estaba ya muy enfermo de parkinson, Martini puso blanco sobre negro lo que muchos jerarcas piensan pero no se atreven a decir públicamente. “Por amor a la verdad”, como dice su lema episcopal.

Con siete capítulos, como los 7 días de la creación, y 193 páginas densas y polémicas, en las que el purpurado abordó las grandes cuestiones de la Iglesia y de nuestro tiempo a tumba abierta. Con arrojo y valentía. Como los grandes profetas del Antiguo Testamento a los que tanto admiraba y cuya estela siguió de cerca en la ciudad santa. La ciudad en la que las piedras conservan los ecos de Isaías o Jeremías. Un libro para reforzar el mito Martini.

Hoja de ruta para la Iglesia del siglo XXI

Sin nada que perder y sólo fiel a su conciencia, Martini diseña en el libro la que a su juicio debería ser la hoja de ruta de la Iglesia actual. Para que mire al futuro sin angustia, pero con coraje. Su idea fuerza: “La Iglesia debe tener el valor de reformarse”. La consigna suena a desafío en una Iglesia que vive el apogeo de una de las épocas más antirreformistas de su historia reciente. Pero huele a anhelo esperanzado de millones de católicos en todo el mundo. ¿Anti-Papa? “En todo caso, seré un ‘ante-Papa’, alguien que se adelanta al Santo Padre como colaborador suyo y trabaja para él”, explica.

“La Iglesia necesita reformas internas. La fuerza de la renovación tiene que venir desde dentro”, asegura el cardenal. Hasta se atreve a poner de ejemplo a Martín Lutero, “el gran reformador” y recuerda que, no hace mucho, “la Iglesia católica se dejó inspirar por las reformas de Lutero en el Concilio Vaticano II”.

La Iglesia actual tiene “miedo” y, si Jesús regresara, “lucharía con los actuales responsables de la Iglesia” y “les recordaría que no deben estar encerrados sobre sí mismos, sino mirar más allá de la propia institución”. La Iglesia actual tiene que soñar, como sueña el cardenal “con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, con una Iglesia que no depende de los poderes de este mundo”, con una Iglesia “que diera çanimos, en especial a los que se sienten pequeños o pecadores”, con “una iglesia joven”.

Y el cardenal sigue desgranando las cualidades de “su” Iglesia. Y paunta siempre a donde más le duela a la institución. “Una Iglesia sencilla, con menos burocracia”. Un Iglesia que vuelva al Concilio, porque “existe la tendencia de apartarse del Concilio” por parte de algunos obispos que “están tentado de regresar a los buenos viejos tiempos”.

Y como todo profeta que combina la denuncia y el anuncio, Martini propone reformas concretas. Por supuesto, sin tocar al dogma. Primero, reformas en la estructura. Quiere una Iglesia más colegial y con unos obispos que dejen de estar “atrincherados”. Y con el altar, abierto a los curas casados y a las mujeres. “No todos los que están llamados al sacerdocio tiene el carisma del celibato”. Y pide a la Iglesia “inventiva”. Po rejemplo, “discutir la posibilidad de ordenar a viri probati, es decir a hombres experimentados y probados en la fe y en el trato con los demás”.

Y hasta se atreve a abogar por el acceso de la mujer al sacerdocio consagrado. Todo un tabú en Roma. Cuenta, a propósito que, ya en 1990 visitó al entonces arzobispo de Canterbury, George Carey, para “darle ánimos a la hora de asumir ese riesgo, algo que podría ayudarnos también a nosotros a ser más justos con las mujeres”. Más aún, a Martini no le duelen prendas a la hora de reconocer que, por eso y por otras muchas cosas, “los hombres de Iglesia tienen que pedir perdón a las mujeres”.

Una sexualidad “sana y humana”.

Amén de las reformas estructurales, Martini preconiza cambios doctrinales. Sobre todo en el ámbito de la moral sexual. En busca de una sexualidad que no esté “reservada al confesonario y al ámbito de la culpa”. Un sexualidad “sana y humana” o “una nueva cultura que promueva la ternura y la fidelidad”.

Algo a lo que no contribuye la Humanae Vitae, la célebre encíclica de Pablo VI que fijó la doctrina sobre la sexualidad de la Iglesia. “La encíclica es en parte culpable de que muchos ya no tomen en serio a la Iglesia como interlocutora o como maestra”. Una encíclica por la que “muchas personas se han alejado de la Iglesia”. Por eso, pide al Papa que, para “recuperar la credibilidad”, “puede escribir una nueva (encíclica) e ir en ella más lejos”.

Reconoce, asimismo, con sentido del humor, que por defender la utilización del preservativo, como mal menor, en la lucha contra el Sida, en Brasil le llaman el “cardenal da camisinha”, es decir el cardenal del preservativo. O el cardenal que comprende las relaciones prematrimoniales. “Ningún obispo ignora hoy que se da la cercanía corporal antes del matrimonio. Los jóvenes salen de vacaciones y duermen juntos en una misma habitación. A nadie se le ocurriría o cultarlo o plantear problemas al respecto”.

Martini infringe otro tabú eclesial al “bendecir” incluso la homosexualidad. “En mi círculo de conocidos hay parejas homosexuales...nunca se ma habría ocurrido condenarlas”. Y añade, “en la Iglesia hemos de reprocharnos que, a menudo, hemos sido insensibles en el trato con la homosexualidad”.

Y ciertos cambios también en la doctrina de los novísimos. Por ejemplo, dice que no puede imaginarse “cómo pueden estar junto a Dios Hitler o un asesino que ha abusado de niños”. Aún así, asegura que “existe el infierno, sólo que nadie sabe si hay alguien en él”, porque, al final “el amor de Dios es más fuerte”. Y para los grandes pecadores está el purgatorio, donde “son sometidos a terapia hasta que se abren y pueden recibir el amor de Dios”.

Los consejos de un sabio

El Martini místico e intelectual ofrece, al atardecer de su vida, una serie de consejos vitales y espirituales. Con la humildad del que reconoce incluso sus “dudas de fe”. “Reñí con Dios, porque no podía comprender porqué hizo sufrir a su Hijo en la cruz” y porque “cuando contemple el mal en el mundo me quedo sin aliento y entiendo a los hombres qu ellegan a la conclusión de que Dios no existe”.

Y del que abre su alma sin complejos. Para declararse un enamorado de la justicia, “el atributo fundamental de Dios”. Y pone nombre incluso a sus personajes bíblicos preferidos, que van desde María Magdalena (“un modelo de creyente, porque ama hasta el exceso”) a Jesús de Nazaret. Para él, “lo característico de Jesús es el amor a los enemigos” o poner la otra mejilla, es decir “sorpende a tu enemigo y fíjate qué pasa”.

Partidario del coraje y de arriesgar, porque “donde hay conflicto arde el fuego” y, porque, además, “la vida me ha demostrado que Dios es bueno”. Un Dios al que siente “en las estrellas, en el amor, en la música, en la literatura y en la palabra de la Biblia”

Y no tiene empacho en declararse admirador del Dalai Lama o de Ghandi.

Algunos de sus consejos: “Todo lo bueno puede ser objeto de abuso, hasta lo más excelso”. O “hay que paorender a regalar dicha a otras personas”. O “el asombro puede llevar a Dios”.

José Manuel Vidal

Podeu veure l'aticle al blog de "Religión digital", a:
http://blogs.periodistadigital.com/religion.php/2012/09/01/carlo-maria-martini-el-deseado

Mor el Cardenal Martini

Ahir dissabte 1 de setembre va morir el Cardenal Carlo Maria Martini.
Publiquem la notícia apareguda a la Vanguàrdia:

Internacional. (EFE).- El cardenal italiano Carlo María Martini, sacerdote jesuita, ex arzobispo de Milán y considerado siempre como "papable" y uno de los máximos exponentes del ala progresista de la Iglesia católica, falleció hoy a los 85 años en un hospital de la capital lombarda.
Nació el 15 de febrero de 1927 en Orbassano (Piamonte, norte de Italia), en el seno de una familia burguesa.
El 25 de septiembre de 1944 ingresó en la Compañía de Jesús y el 13 de julio de 1952 fue ordenado sacerdote en Chieri, Turín.
Estudió Filosofía y Teología, materia en la que se doctoró en 1958 en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Posteriormente, continuó sus estudios en el Pontificio Instituto Bíblico, del que llegó a ser rector en su condición de estudioso de las Sagradas Escrituras y especialista de la crítica paleográfica del Nuevo Testamento.
Desempeñó este cargo hasta que el 18 de julio de 1978 fue llamado a dirigir la Pontificia Universidad Gregoriana, fundada por San Ignacio de Loyola.
En 1979, el papa Juan Pablo II lo nombró titular de la archidiócesis de Milán, la sede episcopal más grande de Europa y una de las mayores del mundo y el 2 de febrero de 1983 fue creado cardenal.
Desde la sede milanesa, la misma de la que salió Giovanni Montini para convertirse en el papa Pablo VI, Carlo Martini potenció el diálogo entre ateos y creyentes, así como entre las distintas religiones y fue un viajero incansable.
En 1987 se le nombró presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y, como tal, presidió en Viena en 1990 una Conferencia de obispos europeos centrada en la reestructuración eclesiástica de los países del Este de Europa.
Asimismo, en noviembre de 1991, presidió en la ciudad española de Santiago de Compostela el V Encuentro Ecuménico Europeo, en el que se estudiaron temas de referencia teológica, bíblica y la misión y evangelización en Europa.
El 15 de abril de 1993 abandonó la presidencia del CCEE como consecuencia de las reformas introducidas en el citado organismo, en el que fue sustituido por el cardenal checo Miroslav Vlk.
Como arzobispo de Milán, el 28 de febrero de 1994 recibió el encargo de abrir oficialmente la parte diocesana del proceso de canonización del papa Pablo VI.
Considerado "papable" por antonomasia, en 1996 su nombre se barajó entre los posibles candidatos para sustituir al papa Juan Pablo II ante una recaída de éste a consecuencia de una apendicitis.
En 1998 la Universidad Pontificia de Salamanca presentó el libro del cardenal Martini "Comunicar a Cristo hoy", una serie de cartas pastorales sobre los medios de comunicación y el diálogo entre la fe y la cultura.
Ese año publicó, junto al semiólogo y novelista Umberto Eco, "¿En qué creen los que no creen?, donde ambos intercambian opiniones sobre asuntos como la esperanza o las limitaciones a la labor de la mujer dentro de la Iglesia.
En 2000 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
El 15 de febrero de 2002, tras cumplir 75 años, Martini presentó su dimisión al papa como arzobispo de Milán, tal y como exige el Código de Derecho Canónico, y el 11 de julio de 2002 fue sustituido por el cardenal Dionigi Tettamanzi.
Desde 1989 era doctor "honoris causa" por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.
Era especialista en lenguas antiguas. Conocía el arameo y el caldeo, además del griego, latín y hebreo. Además de su lengua materna, el italiano, hablaba inglés, alemán, francés, portugués, griego moderno y árabe.
Carlo María Martini es uno de los protagonistas del libro "31 jesuites es confessen" (31 jesuitas se confiesan), publicado en 2003 y escrito por Valentí Gómez y Josep María Benítez, que refleja el pensamiento y la vida de algunos miembros de esta orden mediante entrevistas realizadas a lo largo de diez años.
Aquejado de parkinson, en 2010 promovió, junto al purpurado Roberto Tucci, el portal de internet "www.vivailconcilio.it" para relanzar y dar a conocer a los jóvenes el Concilio Vaticano II